Ayer, 21 de Noviembre, tuvo lugar el Día Internacional de la Espina Bífida.
La Espina Bífida es una malformación congénita del tubo neural que se
produce durante el primer mes de gestación, cuando una o más vértebras
no se cierran correctamente.
En consecuencia, la médula espinal y las meninges quedan al descubierto y esto provoca que sus fibras nerviosas resulten afectadas. Se pueden localizar en diferentes niveles de la columna; no obstante, es en la región lumbar y sacro donde aparece con más frecuencia.
En consecuencia, la médula espinal y las meninges quedan al descubierto y esto provoca que sus fibras nerviosas resulten afectadas. Se pueden localizar en diferentes niveles de la columna; no obstante, es en la región lumbar y sacro donde aparece con más frecuencia.
De cada 1.000 concepciones hay, aproximadamente, unos 150 abortos y de
los embarazos que llegan a término, 1 de cada 1.000 presentan una
malformación por cierre incompleto que afecta al cordón espinal y al
cerebro.
La médula espinal no se desarrolla con normalidad, teniendo como consecuencia diferentes grados de lesión en la médula espinal y el sistema nervioso. Este daño es irreversible y permanente. En casos severos, la médula espinal sobresale por la espalda del bebé.
Este defecto de nacimiento provoca grados de parálisis y
pérdida de sensibilidad en las extremidades inferiores.
La espina bífida en muchos casos va acompañada de
hidrocefalia, que es una acumulación de liquido cefalorraquídeo (LCR)
dentro de la cavidad craneana.


